7/12/17

Una ecoaldea impresa en 3D para repoblar una pedanía de Cuenca


"La empresa valenciana Be More 3D, especializada en la aplicación de la impresión tridimensional a la construcción, será la encargada de imprimir las casas ecológicas que se ubicarán en la Alcarria conquense dentro de un singula proyecto para frenar la despoblación de esta comarca del interior de España, según informa la Cadena SER.

El próximo mes de enero de 2018 comenzará la selección de concursantes para el reality show que se grabará en la Alcarria conquense. El atractivo de este programa, que se emitirá durante tres meses por internet, es la recompensa: ganarán siete parejas, que obtendrán de premio un empleo y una casa ecológica impresa en 3D por  Be More 3D.

Se buscan parejas de entre 18 y 40 años que quieran conseguir una casa y un empleo en un pueblo de Cuenca. El programa ‘Sin Retorno. The Real Life’ es “un proyecto social, económico, ecológico y humano”, según explican desde la organización, “para repoblar la España rural con parejas afectadas por la crisis económica”.

La empresa que promueve el programa buscaba una ubicación para desarrollar el reality y, conociendo los problemas de despoblación de Cuenca, llegaron a esta provincia en busca de un lugar para desarrollar su proyecto.

Así conocieron al empresario conquense Luis Saiz del Moral, que gestiona un complejo turístico en la pedanía de Valdecañas, en el municipio de Villas de la Ventosa.
Actualmente en este pueblo solo vive él con su familia, en un lugar donde ha levantado un restaurante, apartamentos, piscina, chalés en venta o alquiler, un observatorio astronómico con certificación StarLight y hasta una plaza de toros.

Aquí han encontrado el apoyo necesario para desarrollar el proyecto. El complejo turístico de Saiz del Moral les cede siete de sus viviendas “y además vamos a construir una EcoAldea, totalmente sostenible con energías renovables, con siete viviendas impresas en 3D”, apunta el promotor del reality, Carlos Von Kobbe.

El casting comenzará después de Navidad. “A partir del 10 ó 12 de enero vendrán los segundos Reyes Magos para muchos, que es este programa, Sin Retorno”, apuntan desde la organización.

“La selección de concursantes estará abierta durante dos o tres meses para empezar a emitir en abril”. Para el programa se buscan parejas jóvenes a las que se les ofrece un futuro en esta comarca conquense. “Habrá siete parejas ganadoras a las que se les entregará una vivienda y la posibilidad de quedarse en este pueblo con opciones laborales, contribuyendo a asentar población en esta zona tan afectada por la despoblación”.

El programa contempla la emisión de galas semanales en distintos pueblos de la Alcarria conquense para promocionar la cultura y las tradiciones de esta comarca.

La empresa  Be More 3D, tal como informamos en su día,  presentó en el marco del EUBIM 2016, congreso celebrado en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Edificación de la Universidad Politécnica valenciana, la primera impresora 3D de hormigón española.

El funcionamiento es similar al de una impresora 3D de plástico pero en mayor tamaño. Se trata de una estructura bípeda formada por dos columnas apoyada sobre ruedas que realiza un movimiento bidireccional en el eje “X”, en la viga transversal se sitúa los aparatos que realmente almacenan e imprimen el hormigón, estos se mueven por una guía a lo largo de toda la viga por el eje “Y”. Es esa viga la que subiendo y bajando resuelve el eje “Z”.

Actualmente la máquina es alimentada directamente a mano de hormigón que se almacena en una tolva, de ahí un extrusor lo transporta hasta una boquilla que lo vierte. En función del tipo de elemento a construir se dispone de diferentes boquillas de diferentes tamaños con el objetivo de realizar una impresión más fina o más gruesa.

El diseño de las piezas se realiza por ordenador mediante diferentes programas de diseño tipo AutoCAD o Solidworks. Pero lo más interesante, y es algo que están desarrollando en Be More 3D, es el uso de la tecnología BIM en la  impresión 3D. Mediante una aplicación externa (plugin) se puede imprimir un objeto en hormigón directamente desde Revit. Este avance permite que cualquier persona con manejo de Revit pueda imprimir sus diseño en 3D, algo totalmente novedoso.

El proyecto BEM 1 es una impresora 3D de hormigón transportable, ya que su montaje lo pueden llevar a cabo únicamente 3 personas sin necesidad de grúas o maquinaria de apoyo y en solamente una hora. Su desmontaje es aún más rápido y más sencillo, únicamente con dos personas y 15 minutos. 

El transporte se puede realizar en una furgoneta sin necesidad de un camión de gran capacidad, lo que facilita el acceso a muchas obras incluso a partes de la obra.
Además al ser una impresora cuyo movimiento se realiza mediante ruedas se puede adaptar rápidamente a cualquier terreno. En una próxima evolución tienen previsto probar con ruedas todoterreno u orugas de cara a terrenos blandos e irregulares, es decir no es una máquina pensada para un laboratorio sino pensada para la obra.

El futuro pasa por seguir evolucionando la máquina poco a poco, al autofinanciarse el proceso va algo lento, pero con una posible inversión este proyecto podría obtener un gran salto cualitativo ya que la actual máquina es únicamente un prototipo a escala 1/4 por lo que una vez desarrollado todo el Proyecto BEM 1 éste sería capaz de poder imprimir una vivienda en cualquier tipo de terreno con cualquier inclinación in situ además de con una precisión mucho mayor puesto que están desarrollando un sistema de localización GPS para mejorar este aspecto.

A corto plazo pretenden seguir investigando con diferentes tipos de hormigón hasta encontrar una mezcla perfecta para las diferentes funciones que tiene la máquina, si puede ser con la ayuda de algún pequeño o gran patrocinador."                   (Imprimalia, 21/11/17)

5/12/17

Máscara impresa en 3D para el lesionado Sergio Ramos


"Sergio Ramos, el capitán del Real Madrid y de la Selección Española de fútbol,  ha publicado la primera imagen con la máscara impresa en 3D por la empresa aragonesa Podoactiva que llevará en las próximas jornadas.

El jugador del equipo merengue, que resultó lesionado al recibir una patada en la cara durante el derby con el eterno rival, el Atlético de Madrid, en el Wanda Metropolitano ha preferido no pasar por el quirófano tras romperse la nariz y tendrá que protegerse el tabique nasal de cualquier otro posible golpe.

Este tipo de máscaras están hechas de fibra de carbono de alto módulo, como el que se encuentra en los chasis de los Fórmula 1.

El material, según apunta el diario Marca, es 10 veces más resistente que el acero. La máscara es muy ligera, ya que sólo pesa 65 gramos.

A Sergio Ramos le tomaron las medidas el pasado lunes con un sistema de scanner en tres dimensiones. Además, la máscara viene personalizada con el mensaje: "Work hard, dream big" ('Trabaja duro, sueña a lo grande').

Lo más probable es que el jugador natural de Camas reaparezca el 2 de diciembre en San Mamés, en el partido que enfrentará al Real Madrid contra el Athletic de Bilbao.

Mario Mandzukic ya usó este tipo de máscara en su época en el Atlético de Madrid."           (Imprimalia, 25/11/17)

4/12/17

Antenas impresas en 3D que se pueden insertar en el uniforme de los soldados

"Dos laboratorios de investigación de la India han desarrollado nuevas antenas impresas en 3D. Una, desarrollada por la Organización de Investigación Espacial India, ha sido enviadoaal espacio; la otra, realizada en el Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Interdisciplinar, puede ser usada por soldados en sus uniformes militares.

Es una demostración de la versatilidad de la tecnología de radio que dos institutos indios de investigación hayan desarrollado nuevas antenas impresas tridimensionalmente y para dos propósitos muy diferentes.

En el Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Interdisciplinaria en Thiruvananthapuram, los científicos  sólo están desarrollando nuevas tecnologías para la defensa nacional.

Una de estas tecnologías es una antena impresa en 3D, ligera, flexible y repelente al agua, que se puede incrustar en textiles. Esto significa que la pequeña pieza del kit puede ser implementada en uniformes militares.

“Nuestro objetivo es hacer que las antenas que se pueden usar se pueden incrustar en la chaqueta que llevan los soldados en lugares remotos”, comentó el Dr. P. Mohanan, de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Cochin, uno de los investigadores involucrados en el estudio.

Para lograr su objetivo, Mohanan y los otros investigadores del Instituto utilizaron una tinta conductora de plata para imprimir en 3D un electrodo inferior sobre tejido de poliéster, así como la propia antena en forma de E. Al prensar en caliente tres capas del textil con láminas de poliacrilato, el equipo puede asegurar que la tinta no penetre en el material.

Los investigadores dicen que el diseño impreso en 3D es mucho más flexible que los modelos de antena tradicionales, que están hechos de películas de cobre delgadas sobre sustratos epoxi reforzados.

Sacar el cobre de la ecuación podría tener grandes beneficios para los soldados, así como muchos otros usuarios potenciales del gadget 3D impreso. El efecto más importante es que no habrá oxidación de la antena de tela, lo que significa que no sufrirá en condiciones húmedas. (Además, un revestimiento de polímero de PVC hace que la antena impresa en 3D sea aún más repelente al agua.)
Mediante unos 3 cm de largo y 4 cm de ancho, la antena 3D impresa está diseñada para operar alrededor de 3,37 GHertz, y se puede incrustar en textiles para aplicaciones WiMAX (Worldwide Interoperability for Microwave Access).

“Podemos conectar la antena a diferentes sensores, como sensores de temperatura, presión y ECG, y los datos pueden transmitirse a un servidor remoto”, dijo Mohanan. “La antena puede detectar y comunicar datos de una manera no intrusiva. De esta manera podemos controlar la salud de los soldados “.

Fuera del uso militar, la antena también podría desplegarse en telemedicina y monitoreo ambiental.
Pero la antena militar impresa en 3D portátil desarrollada en Thiruvananthapuram no es el único ejemplo de esta tecnología desarrollada en la India.

En la Organización de Investigación Espacial India (ISRO) en Bengaluru, los investigadores han desarrollado su propio dispositivo de radio impreso en 3D, y en realidad han enviado su antena al espacio.

En junio de este año, una antena impresa en 3D -un componente que recoge y envía ondas de radio en el espacio exterior- se convirtió en la primera parte del satélite impreso en 3D que ISRO envía a la órbita. Fue agregado al satélite de comunicación GSAT 19 de la India después de más de un año de planificación.

Pero ISRO no estaba solo en sus esfuerzos. Para obtener la parte compleja impresa en 3D, la organización se asoció con Wipro3D, la división de fabricación aditiva de la compañía india de software Wipro. Con su gama de impresoras 3D (incluidos los modelos EOS), Wipro3D pudo fabricar el componente en una sola pieza, lo que reduce la necesidad de uniones y ensamblajes que pueden obstaculizar el rendimiento.

Sin embargo, hacerlo no fue fácil. Wipro3D tuvo que modificar una impresora 3D para ir más allá del límite del eje Z de 300 mm para imprimir la parte de 320 mm.

También se requirió un espesor de pared de 2 mm, mientras que los ingenieros también tuvieron que asegurarse de que la parte impresa 3D funcionaría a la frecuencia correcta, algo que podría verse afectado por cambios menores en los parámetros de impresión.

Después de pasar por algunas iteraciones de la antena impresa en 3D, los investigadores de ISRO eventualmente se decidieron por un diseño de "giro de banda X", que cambia la polarización de las ondas de radio.

Por supuesto, obtener una pieza impresa en 3D aprobada para su uso en el espacio no es fácil. Antes de que pudiera validarse, la antena necesitaba someterse a pruebas rigurosas, incluida una prueba de vibración para probar realmente la resistencia del componente.

Pero habiendo marcado todos los requisitos al respecto, la antena impresa en 3D finalmente fue enviada al espacio en junio, donde ahora funciona con "excelente rendimiento".

Después de haber visto lo que la impresión 3D puede hacer para las antenas, ISRO ahora planea probar la impresión en 3D en otros componentes. Los investigadores dicen que las guías de onda, los soportes, los propulsores, las válvulas principales de oxidación, los revestimientos de las cámaras de combustión y los inyectores de propulsores podrían beneficiarse de la fabricación aditiva, lo que significa que el espacio podría contener muchas más piezas impresas en 3D en los próximos años.
Ya sea que estén orbitando la Tierra o simplemente adornando el uniforme de un soldado, la nueva generación de antenas impresas en 3D de la India está haciendo una gran diferencia en muchos campos. "                 (Imprimalia, 10/11/17)

1/12/17

Primera escenografía de una ópera impresa en 3D: Fra Diavolo, en Roma. Se utilizó un material derivado del maíz, natural y que puede reciclarse fácilmente


"Una escenografía completa impresa en 3D. Es la primera vez que esto ha sucedido en Italia y ha sido posible gracias a la técnica de WASP, el proyecto creado en 2012 por Massimo Moretti  para producir impresoras con la intención de promover el desarrollo sostenible y la auto-producción.
Sus máquinas imprimieron en 3D  toda la escenografía de la ópera "Fra Diavolo", puesta en escena en el Teatro dell'Opera de Roma, del 8 al 21 de octubre de 2017.


El proyecto  comenzó con la entrega de un modelo en 3D que representaba dos edificios históricos deformados, dos grandes fachadas con ventanas y terrazas, similares a una imagen de Dalí. 
El director, Giorgio Barberio Corsett,  consideraba  la percepción distorsionada de la realidad como un elemento central de la obra, y con el apoyo del superintendente de la Ópera de Roma, Carlo Fuortes,  eligió la impresión en 3D como un medio para lograr el resultado deseado.

 "El desafío que nos presentó el Teatro de la Ópera fue muy arriesgado", ha declarado Massimo Moretti, que añadió: "No había precedentes de que la impresión 3D se aplicara a un material tan grande. El plástico que normalmente usamos tiene un costo enorme si se comparaba con los 680 kilos del escenario que había que producir. Se utilizó entonces un material derivado del maíz, natural y que puede reciclarse fácilmente: se puede triturar y reutilizar para un trabajo nuevo y diferente ". 

Un aspecto importante éste del reciclaje que forma parte de la misión eco-sostenibleWASP y responde a la visión más amplia del sueño de Moretti y de su equipo, que da  la oportunidad de reproducir sus objetos mediante la descarga del proyecto desde la Red, con una producción que reduce los costes de transporte y disminuye drásticamente el desperdiciode material, ralentizando el aumento de residuos que deben eliminarse.

El modelo 3D  fue necesario dividirlo en 223 piezas que podrían caber en el tamaño de impresión de la Delta WASP 3MT, a saber un cilindro de 1 metro x 1 metro x 1 metro.  El material utilizado fue PLA coloreado de pigmento blanco. El equipo de WASP ha construido 5 impresoras, que se han utilizado a toda velocidad durante aproximadamente tres meses para ejecutar este desafío.

 El mayor reto ha sido dictado por los tiempos. "Para que esto funcionara - continúa Moretti - alquilamos un cobertizo cerca de nuestra sede (en Massa Lombarda, en la provincia de Rávena); ahora es nuestro y somos el único servicio de impresión 3D capaz de producir objetos de grandes dimensiones. Este es el caso de Fra Diavolo, donde el arte está arrastrando a la industria y abriendo nuevas creaciones y nuevas oportunidades de trabajo ".                 (Imprimalia, 05/11/17)

30/11/17

Aplicación que reconstruye en 3D fracturas óseas para facilitar las operaciones quirúrgicas



"Investigadores del grupo de investigación Informática Gráfica y Geomática de la Universidad de Jaén han desarrollado un software que permite la reproducción mediante imágenes tridimensionales de una fractura ósea.

Los cirujanos podrán obtener información precisa antes de una operación a través de las indicaciones que ofrece el programa. El método identifica de manera automática las distintas partes del hueso dañado y señala las zonas de contacto entre ellos para ayudar a determinar cómo debe ser la reparación, informa la Fundación Descubre en una nota.

De esta manera, el cirujano conoce de forma "más precisa" cómo debe tratar cada fragmento del hueso roto en la planificación preoperatoria, evitando errores de cálculo o incertidumbres que suelen presentarse en intervenciones de gran complejidad.

En el artículo 'Identification of fracture zones and its application in automatic bone fracture reduction', publicado en la revista Comput Methods Programs Biomed, los expertos jiennenses han confirmado el éxito de este método en casos de fractura por impacto en huesos de tobillo, que suelen ser las lesiones de mayor complicación por la cantidad de piezas afectadas.

El objetivo es recomponer la fractura de manera automática o semiautomática. Concretamente, el método aumenta la probabilidad de obtener resultados satisfactorios, ya que a los especialistas se les proporciona información adicional antes de la cirugía.

"Una fractura compleja es como la resolución de un rompecabezas 3D en el que se debe colocar cada trozo en su posición correcta", explica el investigador de la Universidad de Jaén y autor del artículo, Félix Paulano, quien ha apuntado que "las aplicaciones informáticas pueden ayudar en este proceso, ya que, mediante imágenes, se identifica la cantidad de piezas y su ubicación. También se detectan cuáles son las zonas de contacto y la posición correcta de cada fragmento".

El método identifica las heridas de una manera exacta partiendo de una imagen obtenida por tomografía axial computarizada (TAC), una prueba diagnóstica de rayos X que permite observar el interior del organismo en forma de cortes transversales o tridimensionales. Así, se puede conocer 'a priori' y de forma precisa si se observan sólo partes óseas o también hay músculos, tendones u otro tipo de tejidos blandos que no se diferencian en una radiografía convencional.

Con estas imágenes y la aplicación creada por los investigadores, se muestra el número de piezas, la orientación y separación y se marcan las zonas de contacto entre ellas, incluso si la imagen aparece rotada, es decir, que alguna parte no sea visible desde la representación inicial.

El sistema completo podría compararse con la marca por separado de cada parte de un puzzle para conocer previamente cómo recomponer la totalidad. El algoritmo creado calcula la zona de unión entre dos fragmentos óseos que se separan y etiquetan desde las imágenes del TAC generándose una serie de puntos para cada trozo de hueso, lo que permite que las partes puedan alinearse de dos en dos.

El enfoque que se muestra en este artículo se ha aplicado con éxito en diferentes casos de traumas en el área del tobillo, una de las más complicadas en cirugía traumatológica. El sistema ha calculado de manera precisa en todos los casos clínicos probados que no existían solapamientos o espacios visibles entre los fragmentos.

Además, las pruebas realizadas han demostrado que se resuelven también los pequeños desplazamientos que pueden darse de manera inicial en este tipo de fracturas. "La determinación de la zona de contacto sólo toma unos segundos para los casos más complejos y podría mejorarse adaptando el algoritmo para su ejecución eficiente de manera más compleja, ya que se basa en el procesamiento individual de cada punto de los fragmentos óseos. De esta forma, el tiempo global podría reducirse considerablemente", añade el investigador.

Los expertos también han verificado este método en otro tipo de daños óseos, como fracturas en hombros. El estudio forma parte del proyecto 'Avances en simulación y modelado geométrico de fracturas óseas usando patrones de fractura basados en experimentación mecánica', financiado por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad."               (Imprimalia, 13/11/17)

29/11/17

Factorías conectadas que se convierten en fábricas inteligentes

"Ayer impartí un taller a una de las empresas líder del sector de los suministros para la construcción, Propamsa en un lugar extraordinario

Se trataba en esta ocasión, durante más de cuatro horas de trabajo, conocer el estado actual de afectaciones tecnológicas que sufre la industria en general, de conocer como afrontar la disrupción ‘proptech’ en el sector inmobiliario, de trabajar en grupos la generación de nuevos modelos de negocio y, finalmente, adentrarnos en las características más significativas de lo que se denomina ‘fabrica inteligente’ o ‘factoría conectada’.

A las plantas de fabricación de componentes para la construcción más avanzadas del mundo se las denomina ‘fábricas inteligentes’ o ‘factorías conectadas’. 

Una red de dispositivos conectados que ofrecen nuevas formas dinámicas de detectar aspectos de demanda, reconfigurar las cadenas de suministro y rediseñar los procesos de fabricación en un flujo de información a tiempo real y que afecta a cualquier elemento de la cadena de valor borrando los límites entre demanda, diseño, fabricación y suministro.

Como decía, en el seminario de ayer expliqué cuales son los elementos tecnológicos a tener en cuenta para adoptar esa transformación y que aspectos en las personas es obligatorio abordar en este campo.

 No todas las fábricas son iguales y no a a todos los sectores afecta del mismo modo el resultado comercial de ese tipo de desarrollos tecnológicos. Sin embargo, es cierto que los conceptos que hay detrás de la digitalización profunda de una factoría, tienen un punto inicial. 

El punto de partida para la fabricación inteligente es fácil de identificar pues comienza cuando las plantas de producción y fabricación se configuran como fábricas conectadas. Las preguntas suelen ser ¿cómo se hace? ¿con que tecnologías? ¿qué debe hacer mi empresa para que eso sea algo beneficioso? ¿afecta realmente a mi sector?

 Las respuestas podrían resumirse en cuatro elementos. Todos ellos nos conducen a un nuevo formato de fabricación que aprovecha el conocimiento y experiencia de la propia empresa y adapta sus procesos y relación con el personal utilizando tecnología asociada existente para aportar valor a toda la cadena de producción. 

En especial asumiendo que el cliente es muy distinto hoy en día. Más del 75% de los pedidos industriales B2B se hacen hoy en día en lugares distintos a la oficina del cliente. El cliente es mobile, la oferta debe ser igualmente flexible a poder ser analizada y comprada desde cualquier dispositivo. El cliente es especialmente sensible a sentirse parte fundamental de esa oferta. 

El cliente valora ser el centro de la cadena de valor y todo cuanto se hace para que eso suceda permite que la venta sea potencialmente factible.

Los cinco aspectos fundamentales que una fabrica conectada, la denominada factoría inteligente, debe cumplir son:

1. Disponer de sensores inteligentes en todos los puntos que puedan ofrecer información relevante en la cadena productiva.  Hasta ahora, muchos equipos de fabricación tenían sensores que son rudimentarios en comparación con las posibilidades que ofrece la tecnología actual.

Gran parte de los activos de fabricación existentes se deben modernizar con sensores inteligentes que registran los datos y también los transmiten en tiempo real a los sistemas centrales para alertas, análisis y toma de decisiones de tipo predictivo. Los sensores avanzados también tienen la capacidad de inspeccionar cualquier equipo automáticamente y solucionar los problemas sin forzar a las líneas de producción a detenerse por completo.

2. El uso de estándares y protocolos que permita que todos los elementos que componen una red de IoT en la fábrica hablen entre sí un mismo lenguaje. Cuando varias redes dispares entran en juego para dar cabida a la Internet de las cosas en una fábrica inteligente, el modo en el que estas máquinas conversan y el modo en el que nos entregan a nosotros sus conclusiones o datos derivados, es determinante. De hecho es eso lo que constituye la base de la fabricación inteligente tal y como la defendemos.

 La estandarización de los modos de comunicación entre el equipo, sus operadores y las aplicaciones basadas en la nube se convertirá en un área importante de enfoque para la fabricación. Cómo se manejen estos problemas determinará la velocidad y la eficiencia de los nuevos procesos de fabricación.

3. La seguridad de redes, aplicaciones y datos que se desprenden de los nuevos modelos de relación entre máquinas y el nuevo desarrollo de procesos derivados representan un área de alto riesgo crítico. La seguridad de redes, aplicaciones y datos es una preocupación relativamente nueva y única para la fabricación tradicional que, hasta ahora, sólo había tenido que lidiar con la seguridad y la vigilancia de naturaleza física.

Ningún sistema conectado está a salvo de un ciberataque, y las plantas de producción con robots y otros equipos conectados pueden suponer un riesgo para la producción, la reputación de las empresas y los resultados.

4. El nuevo diseño de la planta de producción resulta ser, finalmente, la clave de toda transformación de la Industria 4.0. No habrá transformación sin examinar el diseño de la planta y optimizándolo para procesos de tipo ciberfísico. Por suerte, como ayer mostré, las tecnologías actuales facilitan la creación de diseños de plantas virtuales, los validan a través de simulaciones y luego los presupuestan adecuadamente buscando la eficiencia absoluta.

Esto crea plantas más flexibles, reduciendo los costos de construcción y mantenimiento, mejorando la seguridad, reduciendo los estándares de emisiones y reduciendo los requisitos inmobiliarios.

5. La incorporación de sistemas de Inteligencia Artificial que establezcan modos de uso y trabajo eficientes y que permitan predecir aspectos de conflicto. El tradicional uso de sistemas expertos en la industria dará paso a modelos de aprendizaje tipo 'machine learning' que cuanto mayor sea la exposición a las cadenas de producción, mejor será su entrega de opciones.

Las tecnologías que se asocian a la AI en una fábrica conectada son la visión artificial, la simulación aumentada, los sitemas ciberfísicos, la robótica colaborativa, la fabricación aditiva, el cloud para la virtualización y la gestión de datos obtenidos.


Estos son los aspectos de tipo técnico que afectan a la producción y que, sin una transformación relevante por parte del resto de departamentos de una empresa industrial o manufacturera, no es factible en su máxima expresión. Toca reconducir el contacto con el cliente, la obtención de datos comerciales, modificar los procesos administrativos y la presencia digital.

 Es preciso entender que la empresa se horizontaliza y abarca una estrategia que debe ser compartida. De ahí que muchos clientes, antes de serlo, me cuestionen el coste de llevarlo a cabo.

Como advisor de esos procesos, de soporte a las acciones que se desarrollan en cualquier transformación, ayudo a evitar que esos costes sean innecesarios o que vayan en dirección incorrecta. A la pregunta ¿cuánto costará hacer todo esto? la respuesta está en el resultado posterior. Por un lado, pido que se revise el coste que tendría no hacerlo.

 ¿Cuánto tiempo puedes mantener tu competitividad sin afrontar esa transformación? En segundo término, la media entre los casos que yo conozco o he participado, a partir de la total implantación de nuevos modelos tecnológicos y nuevos procesos de ejecución, la mejora de resultados un año después ronda el 10% desde el punto de vista de aplicación de estas soluciones y revisando sólo la reducción de costes y eficiencia de resultados.

La transformación de la industria no es opcional. Hay diferentes niveles para llevarla a cabo, pero no es algo que se pueda retrasar. Desconozco si nuestro país va a afrontar de manera seria este reto, si desde las administraciones se va a impulsar este imprescindible avance competitivo, pero lo que sí sé es que otros lo están haciendo.

Francia destina 23 veces más presupuesto público a la implantación de la Industria 4.0 que nosotros. Reino Unido, Alemania y otros cercanos incluso más. Los países más robotizados son los que más empleo generan porque sus empresas son más rentables y eficientes y reubican al personal sustituido por una máquina en otras tareas e, incluso, contratan a nuevos para dar respuesta a un incremento de ventas."                    (Marc Vidal, 24/11/17)

28/11/17

Separan a dos siamesas argelinas con la ayuda de la impresión 3D

"Médicos del Hospital Pediátrico Bambino Gesù (Niño Jesús), dependiente del Vaticano, han conseguido separar con éxito a las siamesas Rayenne y Djihene, unidas por el abdomen y llegadas desde Argelia, donde los doctores de ese país norteafricano y mayoritariamente de religión islámica aseguraban que no podían hacer nada por ellas.

La operación, según informa RomeReports, duró 10 horas y en la misma  intervinieron cerca de 40 personas. Ahora ya no hay rastro de preocupación en las caras de los padres, Amina y Athmané, quienes dicen sentirse felices por las niñas, a quienes se les ha dado una nueva vida.

Amina, madre de las gemelas, ha declarado: “En nuestro país los médicos nos decían que no había solución. Fueron cuatro meses de búsqueda pero cuando recibimos la invitación del Hospital Bambino Gesù de venir a Italia nos sentimos reconfortados”.

La operación fue especialmente compleja ya que las niñas compartían la cavidad abdominal, el hígado, la caja torácica y el esternón. El responsable de la cirugía asegura que fue necesario preparar la intervención durante meses.

El profesor Alessandro Inserra, director del Departamento Quirúrgico, ha revelado que eEmpezó prácticamente el año pasado: "Desde que entraron aquí, en el Bambino Gesù, se hizo un amplio estudio y hubo una larga fase preparatoria que nos ha permitido hacer la intervención con estos tiempos y con estos resultados”.

Para estudiar el caso, los médicos y especialistas se sirvieron de  impresiones en 3D y de réplicas de las pequeñas.

 La intervención ha sido un éxito pero todavía las niñas están en fase de recuperación. Por eso, este equipo médico continuará haciendo un seguimiento de la salud de estas dos niñas que gracias al hospital infantil del Vaticano se puede decir que casi han vuelto a nacer."       (Imprimalia, 14/11/17)

27/11/17

Todo el modelo de negocio de Facebook se basa en recopilar información de los usuarios y venderla a empresas o gobiernos. Po eso consagra una gran cantidad de recursos a encubrir con quién comparte su valiosísima información sobre los usuarios

"El 26 de marzo de 2016, un parque infantil de Lahore, Pakistán, sufrió un ataque terrorista que acabó con la vida de gran cantidad de niños y sus padres; juguetes y zapatitos quedaron desparramados junto a diversas partes del cuerpo y fragmentos quemados de ropa.

 A cientos de miles de kilómetros de allí, en Palo Alto, California, el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, entró en su perfil de Facebook, que aglutina a millones de seguidores en el imperio de su red social. Conmovido por las noticias de la masacre de Lahore, Zuckerberg observó que su equipo de Facebook había activado demasiadas veces en los últimos meses la “Comprobación del estado de seguridad” (Safety Check), que se diseñó para que los usuarios pudieran alertar a sus amigos y seguidores de que se encuentran fuera de peligro cuando se produce un ataque mortal o una catástrofe natural. 

Zuckerberg hizo referencia a los ataques terroristas que habían sacudido Turquía y Bélgica, además de mencionar el atentado de Lahore. Para finalizar, confirmó su determinación de hacer frente a esos males con una conclusión marcada por su característico sientehabla

Creo que la única manera sostenible de defenderse de aquellos que buscan dividirnos consiste en crear un mundo en el que la comprensión y la empatía se propaguen con mayor velocidad que el odio, y en el que todas las personas de todos los países se sientan conectados, apreciados y amados. Ese es el mundo que podemos y debemos construir entre todos.

En los meses posteriores, Zuckerberg pasó a otras cosas: una iniciativa para “curar todas las enfermedades” (sí, la gente todavía cae enferma de forma inoportuna, aunque Zuckerberg velará porque reciban el tratamiento más eficaz posible) y, en junio de 2017, una visita a Iowa para sondear una supuesta candidatura presidencial. No obstante, a finales de ese mes, regresó a la tarea de hacer frente al terrorismo. Se alió con Microsoft, Twitter y YouTube, y anunció una iniciativa que difería bastante del emotivo alegato en favor de la empatía lanzado un año antes. 

Los gigantes de las redes sociales se centrarían a partir de ahora en desarrollar una tecnología que sirviera para restringir el acceso de los grupos terroristas a sus redes, y el coloso de software Microsoft (que no emitió un comunicado por separado) probablemente expandiría sus protocolos de control lingüístico mediante una serie de colaboraciones que había formalizado en mayo con varias ONG. 

La nueva iniciativa multiplataforma y antiterrorista, fabulosamente titulada “Foro mundial de internet para combatir el terrorismo”, prometía desarrollar tecnología que pudiera detectar el material terrorista y establecer unas buenas prácticas que sirvieran para combatir el extremismo y el odio; además, tendría a las cuatro megaplataformas colaboradoras compartiendo información sobre posibles “herramientas para contrarrestar el discurso”. 

Al parecer, el amor y la empatía habían desaparecido del debate. Tampoco quedaba rastro del tecnorealismo que un año antes había llevado al grupo de reflexión de Twitter a declarar que no existía ningún “algoritmo mágico” que pudiera identificar el contenido terrorista en internet. 

El Blackwater virtual

De hecho, desde que emitieron su anuncio, sobrio en comparación con otros, las cuatro partes integrantes del Foro mundial de internet todavía no han logrado inventar nada remotamente parecido a un algoritmo mágico que desafíe al terrorismo. Aunque en realidad la verdadera innovación nunca pretendió adoptar forma de código: el nacimiento del Foro mundial de internet marca el inicio de la expansión de las redes sociales y las plataformas de contenido compartido hacia la administración de la guerra contra el terrorismo con el respaldo del Estado. 

Como sucedió con otras iniciativas que pretendieron privatizar las guerras terroristas en el pasado, esta futura simbiosis probablemente empeorará la situación en todos los frentes. Los gobiernos podrán seguir inmiscuyéndose libremente en la privacidad y la libre expresión en condiciones de mayor impunidad, y también las plataformas sociales se ajustarán con firmeza al protocolo estatista (y las fuentes de financiación) para garantizar sus actuales monopolios mundiales. 

Como ya sucedió con el famoso caso de Blackwater (la empresa privada cuyos mercenarios llevaban a cabo interrogatorios, extradiciones, torturas y masacres civiles durante la invasión estadounidense de Irak), la rama antiterroristas del Foro mundial de internet podrá operar a salvo sin que exista nada parecido a una rígida supervisión pública, libre del molesto mandato del sector público sobre transparencia e información. 

La información que acumule podrá compartirse en secreto con un gobierno, y con más de un gobierno, y esto le permitirá ser capaz de localizar, procesar y perseguir a cualquier ciudadano que localicen las búsquedas de datos según la agenda política del momento. 

El panorama es igual de desolador para los usuarios de las redes sociales situados en la parte comercial. Si una de sus publicaciones o tuits suscita el interés del politburó del Foro, los usuarios podrían perder el control real sobre sus clics, ubicaciones y consultas (y lógicamente sobre el flujo constante de información demográfica que se filtra de forma rutinaria de sus cuentas) en el caso de que un moderador de Facebook o un algoritmo de Twitter extremadamente recelosos les etiquete como terroristas, o como terroristas en potencia. 

En otras palabras, nuestros amos tecnológicos, que no rinden muchas cuentas de por sí, serían el factor más influyente en la vida privada de un individuo, sin necesidad de estar sometidos al peso de las garantías procesales que exigen todos los gobiernos hasta que esa persona ya esté clasificada y condenada por los datos recopilados. 

Zuckerberg, zar del terrorismo 

Más allá de la capacidad optimizada de vigilancia que inevitablemente acompaña a un acuerdo contractual para promover una iniciativa de este u otro tipo en la lucha contra el terrorismo, aquí también está en juego algo que podría llamarse una rama metafísica de la ampliación de metas. Cuando las plataformas sociales estén a la vanguardia de la guerra contra el terrorismo, también se arrogarán el poder de definir qué es terrorismo (y quién, a su vez, es un terrorista). 

En realidad, pocos días después del anuncio del Foro, la página de periodismo de investigación sin ánimo de lucro, ProPublica, publicó un sólido informe sobre el trato diferente que los moderadores daban a ciertas publicaciones, dependiendo de la identidad racial y las convicciones políticas de los que publican las entradas. En su mayor parte, se trataba de una trágica historia de dos publicaciones de Facebook.

 Una del congresista republicano de Luisiana, Clay Higgins, al día siguiente del ataque terrorista en el puente de Londres, que decía: “Cazadlos, identificadlos y matadlos, ¡matadlos a todos!”. “Por el bien de todo lo bueno y justo, ¡matadlos a todos!”. 

Facebook no eliminó la publicación, a pesar de que incitaba claramente a la violencia y contravenía los términos de servicio de la página, porque supuestamente iba dirigido hacia un subgrupo específico de musulmanes (los “radicalizados”) en lugar de estar dirigido a todos los creyentes del islam. Más o menos por las mismas fechas, Facebook eliminó una publicación del poeta y activista de Black Lives Matter, Didi Delgado, que decía: “Todos los blancos son racistas. 

Parte de esa base o ya estarás equivocado”. Para asegurarse de que se castigaba como era debido a la persona que lo publicó y que el contenido ofensivo no se republicaba, cancelaron la cuenta de Delgado durante siete días. 

Esta evidente doble moral parece reflejar perfectamente la política empresarial de Facebook. Uno de los ejercicios que figura entre el material de formación que entrega la empresa a los moderadores encargados de implementar el algoritmo de Facebook contra la incitación mundial al odio, les pide que seleccionen de entre una lista de tres al grupo que tiene derecho a ser protegido de las expresiones de odio en internet: las mujeres al volante, los menores negros y los hombres blancos. La respuesta correcta son los hombres blancos. 

El propio Zuckerberg ha actuado como árbitro final en los casos en que había que moderar polémicas relacionadas con hombres blancos, y se ha asegurado de que reciban un tratamiento favorable. Por ejemplo, cuando los empleados de Facebook señalaron que las publicaciones que realizó el por entonces candidato a la presidencia, Donald Trump, en favor de prohibir viajar a los musulmanes (un grupo concreto), violaban las normas de la compañía sobre las expresiones de odio, Zuckerberg intervino personalmente y afirmó que había que permitir esas publicaciones incluso aunque fuera consciente de que violaban las propias restricciones de la empresa sobre incitación al odio. 

s permitirían a partir de ahora el contenido que se considerara “periodístico, significativo o relevante para el interés público”. Las entidades que determinarían quién y qué cumple con estos criterios serían, cómo no, Facebook y Zuckerberg.

 Y como el Foro se ha apropiado de la guerra digital, la perspectiva es bastante preocupante: las empresas privadas de información serán los primeros árbitros en valorar situaciones de gran alcance y a menudo especulativas sobre el lenguaje terrorista, la intencionalidad y la expresión (y otros asuntos demasiado reales relacionados con el castigo y el contraataque militar).

De igual manera, Twitter concibió un vacío legal del tamaño de Trump en su política contra la incitación al odio. Como ya han documentado numerosos artículos, Trump ha retuiteado en repetidas ocasiones memes y expresiones de odio provenientes de grupos neonazis que superaron sin problemas los controles oficiales de Twitter, aunque su contenido incitaba abiertamente al odio contra los musulmanes, los afroamericanos y contra otras minorías (infringiendo de nuevo la política oficial de Twitter). 

Igual que Facebook, Twitter parece haber decidido dictar una excepción subjetiva a su propia política cuando se trata de una incitación al odio avalada por el presidente. Pero como Twitter es una empresa privada, no está obligada a justificarse públicamente por semejantes excepciones, ni tampoco está sujeta a un escrutinio público sobre cuál es su definición de lo que considera expresiones de odio que hacen apología del terrorismo en su plataforma. 

Tuitear siendo moreno 

Estas flagrantes omisiones en el diagnóstico y castigo de la incitación al odio son moneda corriente en el ámbito de las redes sociales. El Southern Poverty Law Center (una organización de defensa de los derechos civiles) constató que Twitter se estaba quedando atrás de forma manifiesta en su intento por imponer restricciones a la incitación al odio en las cuentas relacionadas con supremacistas blancos. 

La plataforma suspendió por fin algunas cuentas asociadas con grupos de odio de supremacistas blancos a finales del año pasado, aunque muchas páginas de este tipo siguen difundiendo propaganda racista. Mientras tanto, Twitter informó de que los moderadores de la empresa habían suspendido 125.000 cuentas por tener presuntos vínculos con ISIS.

 Como era de esperar, los incentivos del mercado para condonar el discurso de odio marca Trump, y para incluir a los nacionalistas blancos que usen redes sociales en la definición de incitación al terrorismo, han dado unos llamativos resultados. En 2016, un estudio llevado a cabo por el Curso sobre Extremismo de la Universidad George Washington, titulado “Nazis contra ISIS en Twitter: un análisis comparativo de las redes sociales de los nacionalistas blancos y de ISIS”, concluyó que los principales grupos de nacionalistas blancos habían aumentado su número de seguidores en un 600% desde 2012. 

El informe atestiguó que los grupos de nacionalistas blancos utilizaban sobre todo la etiqueta #whitegenocide y que nombraban al presidente Donald Trump más que a ninguna otra persona. El estudio también confirmó que la presencia en internet de los supremacistas blancos superaba a las cuentas relacionadas con ISIS en casi todos los parámetros. 

Esta tendencia ha demostrado que no le afectan los ataques terroristas cometidos en el mundo real: los delitos de odio perpetrados por supremacistas blancos, como por ejemplo el de Dylann Roof, que asesinó a nueve personas en una iglesia negra de Charleston, Carolina del Sur, no hicieron que se incrementaran los esfuerzos policiales por vigilar a estos grupos o controlar el uso que hacen de las redes sociales.

 Las cuentas de los nacionalistas blancos o nazis cuentan con un seguimiento medio ocho veces superior al de las cuentas relacionadas con ISIS, y aun así, como denunciaba el estudio de la universidad George Washington, casi todas siguen operando libremente en Twitter.

El consenso entre las plataformas propietarias de redes sociales es evidente: el terror, según la definición operativa que manejan, es algo extranjero que perpetúan las minorías religiosas y raciales. El vacío deliberado que crea esta ceguera voluntaria desplaza de forma errónea el foco de atención y lo aleja del odio que disemina la derecha. 

Las plataformas de redes sociales pueden hacer excepciones o alterar sus reglas internas en cualquier momento, y así asegurarse de que el trato diferente que reciben los diversos grupos sociales que promueven el terrorismo sirve de base para llevar a cabo un ejercicio de ingeniería social. Como resultado, aquellos que ya se sienten con el derecho de actuar con impunidad, como por ejemplo los hombres blancos identitarios, reciben un apoyo tácito para continuar como hasta ahora, mientras que aquellos etiquetados como “otros” hostiles y peligrosos, son rápidamente castigados y suspendidos por la red social que dominan los blancos. 

Teniendo en cuenta este entorno permisivo, no sorprende que “los extremistas de derechas conspiraran o llevaran a cabo casi el doble de ataques terroristas que los extremistas islámicos” en EE.UU. entre 2008 y 2016.

Todo medio y ningún mensaje

Todo este proceso autoselectivo obtiene su autoridad moral del mandato que todo lo justifica cuando se trata de luchar contra el terrorismo online, es decir, el que practica un cierto tipo de moreno, musulmán o extranjero.

 Al igual que otras iniciativas antiterroristas, esta medida se puso en marcha como consecuencia de una amenaza externa amorfa y camaleónica de origen y poder desconocido; y el miedo que produce una amenaza de ese tipo es tan paralizador que ninguna de las partes siente la obligación de cuantificar el éxito real que tienen las medidas antiterroristas que se adoptan para frenar la proliferación del terrorismo. 

La creación del Foro sigue este manual de corte alarmista a pies juntillas. Al igual que los servicios de inteligencia propensos al pánico del Reino Unido y los EE.UU., los amos de las redes sociales suponen que la disponibilidad de internet y la ubicuidad de las redes sociales son de alguna forma responsables de la producción y difusión del terrorismo de inspiración islamista. Por tanto, deducen que si bloquean las redes de distribución de terrorismo islámico, podrían desaparecer las causas subyacentes del terrorismo islamista.

Tras el ataque terrorista en el Puente de Londres, los ciudadanos británicos recibieron de la primera ministra Theresa May una dosis no filtrada de este razonamiento. May, que había elaborado la mayoría de las medidas antiterroristas durante su período como ministra del Interior, culpó directamente a internet. Con el gesto serio, anunció: “No podemos permitir que esta ideología disponga del espacio seguro que necesita para reproducirse”, y prometió nuevas normativas “para regular el ciberespacio y prevenir la proliferación del extremismo y de los planes terroristas”. 

La declaración de May refleja un consenso amplio y transversal entre todos los líderes de gobierno occidentales mientras calculan el poder del Estado Islámico para llevar a cabo ataques dentro de sus fronteras. No obstante, lo que resulta aún más revelador es que su declaración pone de manifiesto el decisivo error que impide a los gobiernos occidentales ganar terreno frente a sus enemigos islamistas militantes.

 En lugar de centrarse en el fondo de la ideología de ISIS o en los factores estructurales que disparan el encanto que genera entre los lobos solitarios o las células independientes, los líderes occidentales se dejan seducir una y otra vez por los medios superficiales de transmisión de los mensajes.

De ahí que solo se centren en la estrategia predominante del momento. Las antiguas estrategias eran videos de Bin Laden y sermones de imanes afines a las ideas de Al Qaeda o los Hermanos Musulmanes en YouTube; y ahora mismo, son las redes sociales. 

La insensatez de este enfoque está extendida de forma alarmante entre todos los medios occidentales y los organismos de inteligencia. Para poner solo un ejemplo destacado, más o menos al mismo tiempo que ISIS declaró el califato, J.M. Berger, periodista de The Atlantic, publicó un artículo que pretendía explicar “Cómo ISIS manipula Twitter”. 

Berger detallaba cómo ISIS empleaba una aplicación del Twitter árabe llamada “El amanecer de la buena nueva”, que estaba disponible en Google. Esta aplicación, que supuestamente contaba con el apoyo de las principales figuras de ISIS en Twitter, publicaba tuits aprobados por ISIS en cuentas personales de Twitter, y así conseguía magnificar y expandir la influencia que ejerce el grupo en la red social. 

Pensándose que el despliegue teatral de imágenes medievales ejemplificaba un primitivismo auténtico, Berger hizo una pausa para maravillarse frente a la utilización que hacía el grupo de “los conceptos de marca y mensajería en los grupos de discusión” con el objetivo de extender su mensaje. Sin embargo, no se le pasó por la cabeza que la apariencia medieval pudiera ser un método empleado por el recientemente lanzado califato para presentarse como el islam auténtico.

 De igual forma, otros medios de comunicación, ansiosos por exagerar la importancia de las redes sociales como causa principal del pensamiento terrorista, publicaban titulares tan llamativos como: “ISIS consigue dominar una técnica decisiva de reclutamiento que ningún otro grupo terrorista había dominado antes”.

En medio de toda esta carrera por hacer un periodismo basado en la tesis tecnocentrista, los analistas no cayeron en la verdad evidente de que cualquier tipo de grupo que quiera conseguir un seguimiento masivo utiliza estrategias de promoción en redes sociales, y que todas esas estrategias, como las plataformas que buscaban explotar, por definición, son de reciente creación. O lo que es lo mismo: ser original no implica ser un malvado genio de las redes. 

Algunos estudios exhaustivos sí cuestionaron esta premisa de que las redes sociales forman parte integral de las operaciones del ISIS. Un informe publicado en 2015 y titulado “ISIS en EE.UU.: de los retuits a Al Raqa”, concluyó que los setenta y siete afiliados de ISIS que habían sido arrestados hasta entonces componían un grupo “muy diverso” cuya radicalización no tenía su origen en unas únicas condiciones sociales, y menos aún en una única red social.

Pero ninguna de estas conclusiones afectó a la constante retórica alarmista sobre el ISIS en Twitter, ni tampoco a la tesis especulativa complementaria que afirma que una mayor vigilancia de las cuentas de Twitter y Facebook podría acabar con ISIS o asestarle un golpe casi definitivo. En febrero de 2016, el curso sobre Extremismo de la Universidad George Washington ya había comenzado a cantar victoria basándose en este argumento, con una publicación titulada Los réditos cada vez menores del Estado Islámico en Twitter: cómo la cancelación de cuentas pone coto a las redes sociales de los seguidores del ISIS de habla inglesa

Firmado por J. M. Berger (cómo no), el informe presenta el tipo de argumento circular que induce a poner la mirada en blanco y que solo puede considerarse una investigación si todas las partes interesadas buscan la confirmación selectiva de una hipótesis en lugar de demostrar su auténtica veracidad. 

El informe de Berger pretendía demostrar que al suspender las cuentas de Twitter relacionadas con ISIS, la empresa había conseguido reducir significativamente la actividad de ISIS en Twitter. En realidad, el informe afirmaba que los parámetros básicos demostraban que la red social del ISIS estaba “estancada o disminuía ligeramente”, aunque para la prensa estadounidense, siempre dispuesta a cantar cualquier tipo de victoria frente al ISIS, aunque sea online, esto fue motivo suficiente para dar saltos de alegría. Berger, quizá todavía emocionado por su reciente momento de gloria en The Atlantic, complació de buena gana y declaró que una presencia menor en Twitter significaba que “las actividades clave del grupo habían disminuido considerablemente”.

No obstante, si la actividad ya había disminuido seriamente en 2015, la cancelación de cuentas continuada y creciente de 2016 y 2017 hace pensar que esas acciones no son más que una campaña publicitaria para promocionar la lucha contra el avance del terrorismo islamista. El informe de Berger señalaba que en octubre de 2015, el número de cuentas de habla inglesa de ISIS “fácilmente localizables” era de aproximadamente unas mil. 

No obstante, algunas noticias de CNN situaron el número de cuentas relacionadas con ISIS que habían sido canceladas en 235.000 en 2016 y 377.000 en 2017. En este sentido, el aumento escalonado del número de cancelaciones no hace sino enturbiar el argumento en favor de lanzar una ofensiva integral contra el tráfico de internet que promueve el discurso de odio y fomenta el terrorismo. 

Solo muy bien entrado el informe de Berger, nos topamos con una explicación bastante más plausible de la tendencia descendente de los números del grupo en Twitter: que como buen promotor de conspiraciones terroristas mundiales, ISIS había adoptado una estrategia de comunicación mucho más reservada, y sus miembros se comunicaban solo con otros miembros en lugar de intentar captar nuevos reclutas.

 Además, al ver cómo su perfil disminuía en una red social, ISIS simplemente utilizó otras y optó por WhatsApp y Telegram, puesto que ambas facilitaban el secretismo que buscaba el grupo al brindar a sus usuarios un nivel de encriptación mucho mayor y menores opciones de ser descubiertos. Con el permiso de la famosa máxima de Marshall McLuhan, los esfuerzos de promoción del ISIS siempre fueron acerca del mensaje, aunque Berger solo pudo ver el medio. 

Este número récord de cambios de plataforma del entorno del ISIS, casi igual que su atracción inicial por la novedosa plataforma de Twitter, resulta poco sorprendente si tenemos en cuenta el amplio radio de acción de la agenda de ISIS desde el principio. Aunque el énfasis de los miopes medios de comunicación y agencias de inteligencia por centrarse en las redes sociales conocidas de EE.UU. indica, por el contrario, un error fundamental en la estrategia tecnocentrista de EE.UU. para contrarrestar el extremismo violento. 

En lugar de reconocer que ISIS y otros militantes islamistas eligen (o descartan) una plataforma concreta para lograr ciertos objetivos políticos, los políticos y analistas asumen de forma ingenua que bloquear o vigilar de cerca la presencia en las redes sociales del grupo corta el paso a ISIS y a sus aliados. Los analistas y periodistas occidentales, tras haberse imbuido de una erudición crédula y engañosa sobre el poder radicalmente democrático de las redes sociales para promover los levantamientos de la Primavera Árabe, no han hecho más que modificar el mismo determinismo tecnológico para concebir la amenaza terrorista islámica como un lío siniestro de algoritmos, y confundir una estrategia mediática de difusión con una agenda de ISIS fuera de internet bien organizada y financiada cuyo objetivo es reclutar terroristas y expandirse a nivel geopolítico.

Esta misma miopía tecnológica occidental impide que se adopten enfoques nuevos en la elaboración y difusión de campañas eficaces que puedan desacreditar la propaganda extremista de forma sustancial. Esto también se convierte rápidamente en un bucle de ingeniería social burocrática: al asegurar que el éxito aparente de la propaganda extremista es fortuita, los estrategas antiterroristas occidentales permiten que ese tipo de propaganda prospere fuera de internet, donde se la retrata como atractiva y letal. 

Refutación conceptual

Hay una paradoja que pasa desapercibida y que está en el núcleo de la presente batalla por acabar con el contenido yihadista en las redes sociales: si los esfuerzos reclutadores de ISIS en Twitter se frenaron hace casi dos años, entonces ¿por qué el poderoso consorcio de plataformas de internet se alía ahora al estilo de la liga de la justicia para combatir el terrorismo? 

La única forma de comprender esta lógica pasa por ignorar la gran premisa que dio pie a esta unión. En realidad, luchar contra el terrorismo fuera de internet no tiene nada que ver con borrar a los emprendedores terroristas de la esfera social online. He ahí la verdadera alteración: como quieren explotar la tremenda confusión del gobierno entre estrategia terrorista y habilidad en las redes sociales, Facebook, Twitter, YouTube y Microsoft han concebido un plan de ingeniería inversa para escapar de una obligación regulatoria que habría supuesto un golpe muy duro para sus modelos de negocio.

 Como seguramente se tendrían que enfrentar a una mayor regulación gubernamental, ofrecieron “combatir” el terrorismo de forma enérgica en sus propias plataformas y entregar información de forma voluntaria en lugar de hacer frente a los requerimientos legales para hacerlo.

Este cómodo acuerdo entre las autoridades y los ejecutivos de las redes sociales excluye de forma conspicua a los consumidores, cuyas identidades e información podrán ser recopiladas y canceladas mediante algoritmos desconocidos y luego puestas a disposición de los organismos policiales. En el contexto de EE.UU., las disposiciones fundamentales de la Cuarta y la Quinta enmienda, que protegen a los ciudadanos contra el registro e incautación ilegales, nunca se activan porque las empresas privadas no están obligadas a cumplir ante un tribunal con el principio de sospecha fundada antes de recopilar y entregar datos de los usuarios. 

Por último, en un contexto más amplio, la gigantesca variedad de métodos que emplean las compañías de macrodatos para monitorizar la información sensible en los ámbitos comercial y geopolítico deja muy claro que el compromiso de la industria con el mantenimiento de la privacidad de los usuarios nunca va más allá de la simple palabrería. 

Consideremos, una vez más, el ejemplo de Pakistán. En mayo de 2017, Dawn, el periódico en inglés más grande de Pakistán, publicó un informe en el que detallaba cómo cuarenta y uno de los sesenta y cuatro grupos terroristas que habían sido prohibidos en Pakistán seguían operando libremente en Facebook.

Los grupos eludieron los sencillos protocolos de usuario para crear cientos de páginas y hacer proliferar los perfiles individuales y de grupo. Los periodistas de Dawn localizaron a los grupos prohibidos variando una serie de siglas y acrónimos y luego documentaron una larga lista de “me gusta” y seguidores para cada organización. 

Descubrieron que el más popular de estos grupos era Ahle Sunnat Wal Jamaat (los seguidores de la Sunna), anteriormente conocido como Sipah-e-Sahaba (Soldados de los Compañeros del Profeta). Ahle-Sunnat tenía doscientas páginas bajo su actual alias, mientras que SSP tenía 148 páginas. 

Las autoridades pakistaníes prohibieron Sipah-e-Sahaba por primera vez en 2002, y luego prohibieron Ahle Sunnat Wal Jamaat en 2012; los tribunales pakistaníes condenaron a sus miembros por asesinar a cientos de musulmanes chiíes e incitar a que otros hicieran lo mismo. Los investigadores relacionaron a los líderes Ahle Sunnat con el poderosísimo Consejo de Defensa de Pakistán, y el grupo también escenificaba concentraciones de masas en las que exigía que el Estado de Pakistán rompiera toda relación con los países occidentales. Sipah-e-Sahaba, prohibida de forma oficial en 2002, tenía el mismo programa y utilizaba la misma estrategia fraudulenta en las redes sociales (operar bajo una gran variedad de nombres y asesinar a musulmanes chiíes y minorías). Asimismo, sus líderes también trabajaron en conjunto con el organismo de inteligencia militar de Pakistán. 

El escrito de Dawn documentaba con profusión de detalles cómo los esfuerzos oficiales por reducir la presencia yihadista en internet sirven a los gigantes como Facebook, en el ámbito de su política operativa, como una cortina de humo. En su afán por eludir la intromisión del gobierno en su país de origen, Facebook simula estar tomando duras medidas contra el contenido con tintes remotamente terroristas, pero en un mercado nacional como el de Pakistán, la macro red social no tiene ningún problema en ignorar ese tipo de contenido y aplicar un régimen de vigilancia mucho más permeable. Por ese motivo, más de una década después de haberlos prohibido, ambos grupos pueden seguir disfrutando y explotando libremente una significativa y visible presencia en Facebook, y un apoyo gubernamental poco disimulado. 

Muerte a los blasfemos

En realidad, en lugar de negociar con las autoridades de Pakistán para frenar las actividades de estos grupos extremistas tanto dentro como fuera de internet, Facebook hizo lo imposible por acomodar el programa de los líderes islamistas en un ámbito clave: la vigilancia del contenido ostensiblemente blasfemo. El pasado mes de marzo, el gobierno Pakistaní anunció que Facebook retiraría a partir de ahora de la plataforma social “todo el contenido blasfemo”.

 El ministro del Interior de Pakistán hizo referencia a la reciente correspondencia que mantuvo con altos cargos de Facebook en la que le aseguraban que la empresa estaba tomándose “muy en serio las preocupaciones planteadas por el gobierno de Pakistán”. Algunos otros miembros del gobierno pakistaní y de la Agencia Federal de Investigación de Pakistán declararon asimismo que Facebook había aceptado retirar el contenido blasfemo y entregar la información de los usuarios que estuvieran relacionados con investigaciones criminales a las autoridades pakistaníes.

 El 11 de junio de 2017, un tribunal pakistaní condenó a muerte a Taimoor Raza, tras acusarlo de blasfemia por un comentario que había publicado en Facebook.

Facebook todavía no ha confirmado de forma independiente el contenido íntegro de este proclamado cambio de política en Pakistán. Tras el anuncio de esta primavera, el vicepresidente de políticas públicas de Facebook, Joel Kaplan, viajó a Pakistán para encontrarse con el ministro de Interior de Pakistán, Nisar Ali Khan. Las noticias del encuentro citaron un email de la empresa que afirmaba que “Facebook se había reunido con las autoridades pakistaníes para expresar el fuerte compromiso de la empresa por proteger los derechos de la gente que usa su servicio y por permitir que la gente se exprese libremente y de forma segura”.

 Durante la reunión del 7 de julio, Khan supuestamente ofreció establecer una oficina en Pakistán para dar servicio a los 33 millones de usuarios de Facebook que se calcula que hay en el país. El cumplimiento de las peticiones gubernamentales relacionadas con la entrega de información de los usuarios que registró la propia empresa demuestra que Pakistán está entre los diez regímenes que más solicitan ese tipo de información sensible.

 Facebook informó de que había cumplido con dos tercios de ese tipo de peticiones, aunque a mediados de julio la empresa denegó la petición del gobierno de Pakistán para sincronizar las cuentas personales con los números de teléfono, lo que habría simplificado a las fuerzas del estado hacer un seguimiento de los usuarios.

Ese es el valor, según parece, de la emotiva promesa de Mark Zuckerberg de repartir amor y empatía a lo largo y ancho del tenebroso mundo que se conecta a su sitio web. En su lugar, la principal directriz de Facebook sigue siendo maximizar su acceso a los mercados y adaptar los protocolos de vigilancia terrorista según corresponda. El gobierno de Pakistán ya prohibió YouTube por negarse a retirar el contenido blasfemo (aunque no extremista); por lo que resulta evidente que la reciente iniciativa antiblasfemia de Facebook está pensada claramente para evitar un destino corporativo similar. 

Si tenemos en cuenta las particulares exigencias políticas de Pakistán, el cálculo comercial resulta sencillo: la supuesta amenaza blasfema siempre prevalecerá sobre las consecuencias más que reales de un discurso de odio extremista. En la misma línea, una investigación de ProPublica sobre las repercusiones para las redes sociales de la Primavera Árabe concluyó que era mucho más probable que Facebook colaborara con los gobiernos opresores que buscan limitar el acceso a las plataformas sociales que con los manifestantes y los organizadores que intentan organizar movimientos de resistencia. 

Ni gratis ni barato

En cierto modo, la postura de Facebook de colaborar con los regímenes autoritarios del mundo Árabe no difiere mucho de la postura adoptada por Motorola y Westinghouse, por poner un ejemplo, de beneficiarse del apartheid en Sudáfrica. En ambos casos, la mínima decencia política no es más que agua de borrajas: la obligación principal de una empresa privada es conservar su marca y el valor de sus acciones, y perseguir el objetivo conjunto de asegurar la confianza del consumidor y atraer al mayor número posible de usuarios. 

Por lo general, en estas situaciones las empresas de redes sociales buscan afianzar su credibilidad de mercado realizando un delicado ejercicio de equilibrismo: evadir la regulación del gobierno y al mismo tiempo asegurar que los usuarios confíen en la plataforma y la consideren como un benévolo repositorio donde pueden expresar sus opiniones y guardar su información. Tanto Facebook como Twitter saben que coordinar de forma conjunta la experiencia de libertad y seguridad en sus plataformas es vital para expandir su cuota de mercado y así monetizar las ingentes cantidades de información que recopilan de los perfiles online de sus clientes. 

Por el momento, están teniendo éxito. De acuerdo con las cifras que ha publicado SmartInsight, Facebook es la red social más popular del mundo. En EE.UU. ostenta un 89% de penetración de mercado, lo que significa que la gran mayoría de los adultos estadounidenses utilizan la plataforma. Además, la experiencia de Facebook está diseñada para que los usuarios crean que usarla sale gratis, aunque, por supuesto, todo el modelo de negocio de Facebook se basa en recopilar información de los usuarios y venderla a otras plataformas, o gobiernos, cuando surja la necesidad. 

Bajo la engañosa tapadera de suministrar a los usuarios un “servicio gratuito”, la red social más grande del mundo evita cualquier escrutinio público de sus algoritmos de clasificación de la información y por otra parte consagra una gran cantidad de recursos propios a encubrir con quién comparte su valiosísima información sobre los usuarios. 

Taimoor Raza, el hombre que fue sentenciado a muerte por haber supuestamente cometido un pecado de blasfemia en Facebook, permanece en el corredor de la muerte en Pakistán. Mark Zuckerberg no ha publicado ningún mensaje conmovedor en Facebook para llamar la atención sobre el drama de Raza, o sobre el régimen autoritario que diseñó el sistema que suprime la libertad de expresión de forma brutal.

 Ni tampoco los usuarios pakistaníes que se conectan a la página de Zuckerberg reciben ninguna advertencia sobre la capacidad del gobierno pakistaní o sus órganos policiales para acceder a su información sin su consentimiento, aparte, claro está, de una serie de complejas cláusulas legales que se ocultan en lo más profundo del contrato que regula los términos del servicio. 

Pero eso no es lo único que se echa en falta en esa alianza que se está concretando entre el gobierno y las empresas bajo la apariencia de una dudosa y prolongada guerra occidental contra el terrorismo. Al promover una estricta definición del terrorismo político como si fuera un monopolio exclusivo del islam, los líderes del cártel occidental de los macrodatos han distorsionado la noción de aquello que representa un discurso online “aceptable” y lo han convertido en cualquier cosa que pueda mejorar su cuota de mercado. Pero para detener esa amenaza nadie puede activar una convincente comprobación del estado de seguridad. "                (Rafia Zakaria, CTXT, 15/11/17. Este artículo se publicó en The Baffler)

24/11/17

No se fíen de Google: las webs progresistas han resultado silenciadas en los resultados que el buscador proporciona en materias económicas, políticas y sociales de especial trascendencia, produciendo así una disminución sorprendente en el número de personas que las visitan. Empresas de recolección de datos y de influencia identificar con precisión a individuos, los siguen por la web y les envían mensajes políticos muy personalizados

"Aunque, según las encuestas, la mayoría de la gente cree que los buscadores que casi constantemente utilizamos en la red son imparciales, lo cierto es que generan un sesgo muy importante en nuestra percepción del mundo y una influencia unilateral decisiva en nuestras decisiones y actuaciones.

Las webs empresariales utilizan “cookies” y otros procedimientos sofisticados que se instalan en nuestros ordenadores apenas lo consintamos, bien sea deliberadamente o por descuido. Así detectan nuestras búsquedas y a partir de ellas puedan ofrecernos productos comerciales que se adecúen a nuestras aficiones o demandas. 

En su interesante libro El filtro burbuja: cómo la web decide lo que leemos y lo que pensamos, Eli Parisier explica que, al escribir la palabra “depresión” en un diccionario on line, la web instalará 223 cookies y dispositivos de rastreo para que otras web puedan ofrecer a quien la haya escrito productos antidepresivos: “comparte un artículo de cocina de ABC News -dice en otro lugar del libro- y puede que te acaben persiguiendo por internet anuncios de ollas antiadherentes.

 Abre -aunque sea por un instante- una página en la que se enumeren signos de que tu mujer puede estar engañándote y prepárate para que te persigan anuncios de pruebas de paternidad”.
Se trata de un procedimiento legal pero que puede dejar de serlo cuando se aplica manipulando los algoritmos que proporcionan las respuestas del buscador, como ha ocurrido con Google.

 La Comisión Europea multó en junio pasado a este gigante de la red con 2.420 millones de euros por manipular los resultados de búsqueda con el fin de dirigir a los usuarios, de forma inapropiada y en perjuicio de sus competidores, a su propio servicio de compras, Google Shopping.

Pero los buscadores no solo se conciben o incluso se manipulan con fines meramente comerciales sino que también están diseñados para incidir estratégicamente en nuestra percepción del mundo y, por tanto, en los criterios de los que dependen nuestras decisiones personales y políticas. 

La información que nos proporcionan no es ni mucho menos neutra u objetiva, como generalmente se cree, sino que nos llega previamente filtrada en función del perfil específico que de cada uno de nosotros haya compuesto el algoritmo correspondiente. 

“La consulta ‘células madre’ -sigue diciendo Parisier en su libro- puede producir resultados diametralmente opuestos en el caso de que los usuarios sean científicos que apoyan la investigación o activistas que se opongan. ‘Pruebas del cambio climático’ puede deparar resultados diferentes a un activista medioambiental y a un directivo de una compañía petrolífera”. 

Así es como los buscadores introducen un sesgo constante que, sin que seamos conscientes, nos impide disponer de una visión plural de los fenómenos sobre los que, a través de ellos, indagamos en la red. Sin que podamos ser conscientes de ello, van conformando nuestra percepción del mundo.

Y ni siquiera eso es lo peor. Los buscadores no solamente filtran la información disponible para hacernos llegar preferentemente la que previamente parece más adecuada a nuestro perfil predefinido. Además de ello, seleccionan las fuentes de la información y eliminan las que pueden considerarse más indeseables o molestas, por decirlo de alguna manera, para el “saber establecido”. 

Y, paradójicamente, la excusa que se utiliza para homogeneizar la información y para silenciar la información alternativa es que hay que evitar que se difunda la falsedad y garantizar que en la red se divulgue la verdad. Paradójica, porque el resultado de esa aparentemente noble pretensión es que se fortalecen visiones del mundo que no son precisamente las que mejor reflejan la realidad.

Hace un año, la agencia Reuters publicó un artículo informando del nacimiento de una organización sin fines de lucro que iba a trabajar para fomentar y garantizar la confianza y la verdad en la era digital combatiendo la difusión de noticias falsas. Se llamaba First Draft Coalition y en ella estarían incluidas grandes corporaciones de la información como Google, Facebook, Twitter, The New York Times, The Washington Post, BuzzFeed News, Agence France-Presse o CNN.

 Meses más tarde, en mayo pasado, Google seguía esa línea y anunció una actualización de sus directrices para “evaluar la calidad de búsqueda” con el fin de “proporcionar ejemplos más detallados de páginas web de baja calidad para que los evaluadores marquen adecuadamente”. 

Unos evaluadores que son los que supuestamente tienen como función rechazar las noticias falsas, los “fakes”, las “experiencias molestas para el usuario” y las “teorías de conspiración” hoy día tan abundantes como perniciosas.

Cualquier persona sensata consideraría que el objetivo de Google es bienintencionado, sobre todo, cuando eso se hacía con las miras puestas en evitar el cúmulo de manipulaciones y mentiras de todo tipo que circularon en la red durante las últimas elecciones estadounidenses (aunque habría que decir que no solo entonces, porque la red también fue una fuente de influencia estratégica no explicitada en la elección de Obama).

Sin embargo, lo cierto es que ese cambio de criterios de Google se ha traducido en un nuevo algoritmo de búsqueda con resultados muy significativos: las webs progresistas han resultado silenciadas en los resultados que el buscador proporciona en materias económicas, políticas y sociales de especial trascendencia, produciendo así una disminución sorprendente en el número de personas que las visitan.

El portal World Socialist Web Site ha analizado los datos estadísticos que proporciona SEMrush sobre el tráfico en la red desde junio (cuando comenzaron a aplicarse las nuevas directrices de Google) a septiembre de 2017, y los resultados son bien evidentes: wsws.org cayó el 67%, alternet.org el 63%, globalresearch.ca el 62%, consortiumnews.com el 47%, socialistworker.org el 47%, mediamatters.org  el 42%, commondreams.org el 37%, internationalviewpoint.org  el 36%, democracynow.org  el 36%, wikileaks.org  el 30%, truth-out.org el 25%, counterpunch.org el 21% y theintercept.com el 19%. 

La gráfica siguiente que proporciona alternet.org con la evolución de visitas a su web habla por sí sola (su editorial sobre el tema aquí).

      
Hasta un medio tan convencional y vinculado al establishment como The New York Times se hizo eco de los efectos del cambio de directrices de Google sobre las webs alternativas (As Google Fights Fake News, Voices on the Margins Raise Alarm) y muchos analistas están tratando de discernir el cambio efectivo que han supuesto las nuevas directrices sobre el uso estratégico de la información en la red.

La pregunta que se hace cualquiera que sepa que las páginas alternativas y de izquierdas son las que resultan silenciadas por estos nuevos criterios es si realmente estas son las webs que principalmente difunden falsedades.

Y lo bueno es que sabemos a ciencia cierta que eso no es así.

El profesor de la Universidad de Elon en Carolina del Norte (Estados Unidos) Jonathan Albright analizó los sitios en donde 306 web de derechas difundieron falsedades y encontró que habían ido a 23.000 páginas a través de 1,3 millones de hipervínculos (The #Election2016 Micro-Propaganda Machine).

 Mapeó los resultados y le salió la imagen de más abajo en la que se distingue claramente que los mayores difusores de mentiras de derechas a nivel mundial son, precisamente, las grandes corporaciones mediáticas que dicen combatir la difusión de falsedades… silenciando para ello a las páginas web progresistas y de izquierdas.

Pero Albright descubrió algo más. Las grandes corporaciones mediáticas no solo difunden una mentira para que circule lo más ampliamente posible por la red sino que eso se hace de modo que se pueda adoctrinar con la mayor eficacia:

 “Vi los trackers en esas páginas y me quedé asombrado. Cada vez que alguien da un like a una entrada de Facebook o visita una de esas páginas, los scripts te siguen por toda la web. 

Y esto permite a empresas de recolección de datos y de influencia, como Cambridge Analytica, identificar con precisión a individuos, a seguirlos por la web y enviarles mensajes políticos muy personalizados.

 Es una máquina propagandística. Identifica individuos para convencerles de una idea. Es un nivel de ingeniería social que nunca había visto antes. Estás atrapando a la gente y luego les mantienen atados a una correa emocional y nunca les sueltan” (Google, la democracia y la verdad sobre las búsquedas en internet).

El asunto es serio y conviene ponerse a resguardo. Quien desee disponer de información mínimamente plural y exenta de manipulación no se puede fiar de los grandes buscadores y más concretamente de Google, una especie de Gran Hermano Buscador que ejerce un monopolio de facto sobre el que nadie termina de pronunciarse.

 Pero, ojo, tampoco de las web de los grandes portales, como Facebook, que aparentemente solo nos ofrecen conectividad y entretenimiento; ni de los grandes medios que son los que en la práctica propagan las mentiras que dicen combatir.

Hay buscadores y fuentes alternativas. No son tan potentes como Google pero permiten sortear las limitaciones de éste último y, sobre todo, sus estrategias profundas y no bien confesadas. Y existen también medios digitales e impresos que ofrecen otra información menos sesgada y más libre que los más conocidos y poderosos, propiedad de las grandes corporaciones. Ya saben que no se puede ser libre sin estar bien informado, así que no se fíen y elijan bien."             (Juan Torres López, 04/11/17)